Parte 1. La Habana y las Terrazas
Acabo de regresar de Cuba, viaje soñado hace muchos, muchos
años.
Diez días no son suficientes para poder opinar de casi nada,
pero sí para haber visto
muchas cosas y poder valorar objetivamente, mejor lo haré incluso dentro de
un tiempo
y con una cierta distancia y perspectiva.
Ahora mismo son tantas las sensaciones
y sentimientos ambivalentes que no me atrevo a
plasmar por escrito tanta información.
Muchas imágenes en las retinas, fotos y charlas con cubanos y
con europeos.
Mucho descanso final en Varadero, un mundo de lujo, como un apartheid
ostentoso,
privilegio del que he podido disfrutar cuando dejé de pensar.
Todavía con el “jet lag” (un desequilibrio producido entre el reloj interno de una
persona que marca los periodos de sueño y vigilia y el
nuevo horario que se establece al
viajar a largas distancias, a través de varias regiones horarias) en el
cuerpo y no
digamos en la mente, me siento afortunada por poder haber realizado
este sueño y ya
pensando en los siguientes porque la vida , como dijo Calderón
de la Barca:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Continuará....









