EL EDADISMO EXISTE
Y va en creciente aumento.
Lo sufrimos desde aproximadamente los 50 años y alcanza su máximo
desarrollo cuando te jubilas.
¿Qué esperan los demás cuando oficialmente y se supone que
con gran júbilo termina la etapa LABORAL?
Depende, la familia que les dediques todo el tiempo y si
eres enfermera, como es mi caso, a cuidar casa, familiares y todo lo que
aparezca.
Los demás, también depende, porque si sigues de manera
altruista trabajando y mucho para elevar la enfermería escolar en nuestro país,
continuamente te preguntan que cuando vas a dejar de trabajar.
La vida laboral activa puede llegar a su fin, incluso
anticipadamente, pero la profesión en muchos casos está cuasi en el ADN.
En su momento, cuando era joven, es probable que yo también
ejerciera el edadismo, ya se sabe que la juventud “arrasa”.
Me niego a sufrir esta discriminación por edad, este
viejismo trasnochado que en la sociedad que alaba el culto a lo bello por
fuera, ignora talentos.
Cierto es que según voy cumpliendo años, con una cabeza de
momento lúcida y creativa, voy plegando las ganas de reivindicaciones de todo
tipo, de los prejuicios por la edad también.
Ser mujer, enfermera y querer trasmitir los aprendido, no
debería ser tan difícil.
Quiero, puedo y me lo merezco.
