Pablo Neruda seguramente no pensó en mí ni en muchos
cuando escribió este bello poema. Hablo mucho y cuando puedo lo escribo, ya se
sabe que lo no escrito, no dicho.
De momento, “valgo más por lo que no digo que por lo que
hablo” porque sinceramente, hay que medir muy mucho lo que se comunica, a quién
y el objetivo a conseguir.
Determinados asuntos fuera de un contexto son generadores
de asombro, expectación e incredulidad, pero dentro del mismo son habitualmente
injustos, discriminatorios e incómodos.
Si yo fuera niña ahora, seguro que tomaría algún
medicamento para el TDHA, ahora tomo otras cosas que mi médico me pauta y que
probablemente pueda dejar de tomar cuando me jubile, claro que igual ni llego a
este paso (la palmo antes o si alargan más la edad de jubilación empezaré a
tomar cosas para mantenerme en pie y erguida lo más posible).
El universo profesional, a algunos nos ha apasionado
siempre y hemos sabido con los años, aprender día a día y adaptarnos al medio
en el que laboramos.
Para un profesional sanitario, en este caso las
enfermeras escolares, la resilencia, resistencia y capacidad camaleónica son
herramientas de supervivencia. Hay más, ya las he contado en otras ocasiones.
El escudo energético anti-personas- tóxicas o simplemente
ineptas que nos rodean en ocasiones, ha de ser renovado y fortificado día a día
y como le decía hace pocos días a una compañera, “la toalla solo se tira en la
playa”.
Estoy llegando a una edad, en la que “me resbalan y mucho”
ciertos temas ya, reiterativos, consumidores de mucha vivacidad y tenacidad,
que al final, amparados en leyes absurdas y que se interpretan de aquella
manera, no merecen la pena dedicarles más interés, aunque por imperativo legal,
más o menos haya que cubrir el expediente y como en el caso de las enfermeras
escolares, las competencias las conocen escasamente hasta nuestros propios
compañeros sanitarios, no es extraño que en algunos momentos puntuales se pueda
llegar a pensar, porque así te lo quieren hacer sentir, que no merece la pena
continuar dando a conocer un perfil ya bastante menos desconocido y cada vez
más demandado por muchos colectivos, entre ellos los docentes y padres de
alumnos.
A AMECE+N+I, nos llegan muchos correos a diario, de
compañeras que acaban de llegar a un colegio y están solas sin saber qué hacer,
de directores y docentes con preguntas muy razonables y que serían para
trasladar a la Consejería de Educación y de padres, muchas madres porque ante
el diagnóstico de un hijo con una enfermedad crónica, la vida se les desmorona
y ante tantas trabas e impedimentos, terminan por dejar el trabajo casi siempre
las madres para ir al colegio cada vez que les llaman porque su hijo está mal y
los docentes no están capacitados para valorar y menos tratar ciertas
situaciones de salud.
Y donde ya están las Enfermeras Escolares implementadas
hace ni se sabe los años, se han buscado la manera de hacerse imprescindibles
para la comunidad educativa de los colegios, eso sí, no nos vengamos a arriba,
simplemente les tranquilizamos, ya tienen la “cabeza de turco” si llega el
caso.
No me digas que me quieres, demuéstrame ese amor, o mejor
dime que me quieres desde el respeto profesional y valora mi trabajo, dame las
gracias alguna vez y pide perdón si hay motivo para ello, porque las enfermeras
y siento tener que volver a reiterarlo y lo haré las veces que sean necesarias,
somos AUTORIDADES SANITARIAS Y GARANTES DE SALUD en los colegios.
Y esto lo escribo en pleno uso aún de mis facultades
mentales e intelectuales (creo) y para todas las compañeras que se sienten
solas, incomprendidas, desubicadas y que la gran mayoría, son magníficas
profesionales a las que les “ha enganchado” trabajar en un colegio y suelen
llegar a casa, cansadas de mamandurrias varias pero satisfechas porque a lo
largo de la jornada escolar vivimos experiencias únicas y tenemos un arte y una
ciencia que no sé puede aguantar.
Remato este texto de hoy animando a todas las enfermeras
escolares, hace 38 años era mucho peor y seguimos avanzando en un
reconocimiento social y laboral que yo ya no veré, pero sobre todo mantengamos
el humor, porque la razón ya la tenemos.
Este decálogo que hice el año pasado y que está en vigor,
habría que actualizarlo, pero si quieres sobrevivir en los colegios, léelo
desde la alegría y mucho ánimo.
1.- Amarás
holísticamente y sobre todas las cosas al Director y todos los Órganos de
gobierno del colegio, Equipo Directivo, Claustro, Departamento de Orientación y
por supuesto seguirás sus indicaciones.
2.- Estás
sola, no es que te sientas sola.
Echarás de menos a compañeros sanitarios que te ayuden a
valorar una situación crítica de salud en un alumno.
3.- Sonreirás
cuando toda la Comunidad Educativa acuda con un niño y te den el diagnóstico y
el tratamiento.
Se lo
agradecerás, lo hacen por ayudar, de salud/enfermedad, saben todos más que tú.
4.- Implementarás lo que puedas y te dejen, una vez te hayas
orientado y asumas que estás en el ámbito educativo.
Olvídate de hablar lenguajes enfermeros,
NANDA. NIC. NOC. Y comienza a entender que un niño en coma grado I, es un niño
con una grave discapacidad y está severamente afectado. Viene a ser lo mismo,
pero en lenguaje educativo.
5.- Utiliza todas las técnicas de relajación conocidas que te ayuden: Risoterapia, Minndfulness,
respiraciones y relajaciones por segmentos corporales, terapia individual por
especialistas, que tampoco te van a entender pero ayudan e incluso te pueden
medicar un poco, piensan que les cuentas fantasías.
8.-
Conocerás según avanza el curso escolar a los alumnos, sus familias
(depende de su situación social y
laboral) y al personal docente y no docente del colegio y hasta que puede que
hayas logrado enterarte del funcionamiento escolar y lo que debe hacer la
enfermera escolar en el mismo.
Si no logras enterarte, no es tu problema, de
verdad, es que la media de llegar a comprender cómo funciona un cole puede ser
fácilmente unos 5 cursos escolares y con tantos cambios del Sistema Educativo,
cambias siglas, metodologías, pero solo
para los docentes, tú a lo tuyo.
9.- Comenzarás
con angustia vital antes de las vacaciones de Semana Santa,
porque te ha contratado la Consejería de Sanidad y tu contrato finaliza en Junio, el
mismo día que los alumnos se van de vacaciones..!Ahora que ya te estaba
empezando a gustar tu trabajo en la escuela!
Si estás contratada por Educación (antes de
Junio 2014) y eres fija, acepta que las compañeras de Sanidad ganan más que tú
aunque hayan dejado de percibir la carrera profesional, las ampara la Consejería
de Sanidad y las Contratadas por
Educación, se irán extinguiendo por jubilación, extenuación o baja permanente
por discapacidad mental.
10.- Lograrás
cerciorarte de que no puedes hablar de tu trabajo con NADIE, los compañeros
sanitarios de otros ámbitos solo te dirán la suerte que tienes de tener
vacaciones escolares, los organismos oficiales con alguna capacidad de
legislación y otros muchos (listillos muchos) y ante tanto interés prehistórico
creado, intentarán absorber la enfermería escolar, esa tarta que gusta a
golosos y no golosos y cuyos ingredientes (Competencias Profesionales de la
Enfermería Escolar) los ha ido creando, mezclando y diseñando AMECE.

Natividad López Langa. Enfermera Escolar
Enero 2017
No hay comentarios:
Publicar un comentario