miércoles, 13 de julio de 2016

SIEMPRE...PABLO



Nuestro querido Pablo se marchó definitivamente el pasado domingo.

Era un niño- hombre muy especial y cariñoso, disfrutábamos de él en algunas celebraciones “vistilleras”. En la última ocasión que coincidimos, nos trajo una rosa a las chicas.

En la Plaza de Gabriel Miró, conocida popularmente como Las Vistillas, nací yo, mi colegio estaba muy cerca y también el Seminario Mayor de Madrid.

Las chicas de la clase de 5º de Bachiller (Colegio Carmelitas de San Francisco)  y los chicos de 6º de Bachiller (Colegio San Dámaso/Seminario Menor), coincidíamos después de las clases en las Vistillas y en algún que otro guateque de la época.

Y hace 3 años, a través de una red social, nos reencontramos después de 39 años, organizamos el grupo “Vistillas 74”, quedamos con cierta regularidad y tenemos un grupo por el teléfono donde diariamente nos saludamos, nos contamos, nos reímos y nos acompañamos en momentos duros que todos hemos tenido/tenemos.

Es un grupo que surgió de la magia de la vida y que, al menos a mí, me aporta muchas cosas positivas.

Uno de los chicos “damasinos”, es Carlos Cerrato y su rol en el grupo es el de hacernos reir permanentemente, con un humor cotidiano que favorece incluso la carcajada, un buen  AMIGO y en el caso que nos ocupa hoy: UN INMEJORABLE HERMANO, de nuestro Pablo.

El fin de semana anterior a la marcha de Pablo, nos reunimos en Perales de Tajuña en casa de otro gran vistillero, Mariano, teníamos que celebrar su cumpleaños y los 3 años que compartimos desde nuestro reencuentro. 

Y todos, incluidos Carlos y Patricia, brindamos por Pablo y no cantamos como en otras ocasiones, bueno sí, el cumpleaños feliz, de alguna manera queríamos distraernos todos de algunos pesares de la vida y sobre todo dar ánimo a Carlos que aunque reía con todos, su alma lloraba, también la de los amigos que estábamos compartiendo la velada.

Pequeño homenaje a Carlos y su familia y especial a Pablo, otra estrella más que nos acompaña y que nos produce  ternura y sonrisa cuando nos acordamos de él, de lo feliz que le hacía enviarnos mensajes de voz al grupo y que le contestásemos diciéndole: ¡GUAPO!.




1 comentario:

roquefeler dijo...

Nati, que bonito. Eres una bellísima persona y os doy las gracias, en nombre de PABLO, por todo el inmenso cariño que le habéis dado y que tan feliz le hizo. Un beso